Pensamiento de un confinado hiperconectado

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¿Debemos vivir el resto de nuestras vidas con miedo a salir de la casa, con miedo al vecino o al transeúnte? ¿Vale la pena seguir viviendo de esta manera? ¿Será que los medios tecnológicos son la respuesta? Estos y otros cuestionamientos surgen a medida que avanzamos en el confinamiento y este se vuelve cada vez más insostenible desde el punto de vista económico y de la vida en sociedad que siempre hemos llevado como seres sociales que somos desde hace casi de 300.000 años que caminamos por este planeta. Y la vacuna tampoco parece ser la respuesta debido a lo lejos que está en el tiempo con todas las pruebas de diversidad étnica necesarias, la baja efectividad que se le augura y los riesgos que puede tener.

Las empresas Tech están en franco crecimiento durante este periodo y aparentemente hay respuestas para todo y con variedad de competidores: compras Amazon, citas y encuentros Tinder, comida Ubereats, entretenimiento Netflix, trabajo compartido Teams y reuniones de todo tipo Zoom (clases de universidad y colegios, trabajo, fiestas con amigos, etc). Y todo esto bajo la sombrilla del internet donde estamos siendo blanco para el tracking de nuestras conversaciones, nuestros movimientos, gustos, preferencias, enfermedades, miedos y angustias y a la vez con esta información aprenden como influenciarnos en cada aspecto de nuestras vidas a nivel individual.

No existe un registro claro de que se haya implementado un confinamiento o aislamiento total de toda la población por motivos de una enfermedad contagiosa; esto lo hace la primera vez que se implementa en toda la historia de la humanidad. Con anterioridad se utilizaba el aislamiento y la cuarentena solo para aislar a los enfermos y los confinamientos totales están registrado solo en tiempos de guerra o por terrorismo. Teniendo en cuenta que el objetivo de este confinamiento es salvar vidas y volviendo a la vida en sociedad que llevamos hace tanto tiempo, cabe preguntarse sobre el valor de nuestras vidas (el valor como algo subjetivo a cada uno):

¿Será que ahora encerrados nuestras vidas tienen el mismo valor o menos para nosotros mismos? (estar pendientes de las estadísticas de suicidio de años precedentes vs. 2020), ¿Quién pagara por los tratamientos psicológicos, inmunológicos y ortopédicos (fracturas, esguinces, etc.) en la era post-confinamiento?, ¿Qué hay con los muertos por física hambre que va a generar la crisis económica, es qué estos muertos tienen menos valor?, ¿La vida individual hoy ha adquirido tal valor que la debemos cuidar al punto de clausurar la economía y nuestros instintos más íntimos y necesarios de socialización?. ¿Si ya tenemos una idea clara que el remedio está siendo peor que la enfermedad, por qué seguimos confinados?

Las respuestas a estas preguntas existenciales y de valor a la vida no nos la puede dar tecnología, ni la ingeniería de datos; solo el tiempo nos dirá si este fue el mejor curso de acciones que se pudieron implementar y lo que sí es seguro es que mientras tanto nuestras libertades y derechos están siendo atropellados en nombre de la emergencia y nos estamos acostumbrando.

2 thoughts to “Pensamiento de un confinado hiperconectado”

  1. Sabes que ? Estoy de acuerdo con que este no es la mejor forma de enfrentar una situación de emergencia sanitaria, acabando con la estima del hombre, ( que siempre ha sido estar en sociedad) ahora nos han infundido un temor generalizado de todo y a todo, luego esto no es vivir, esto no es desarrollarnos como seres humanos. Ahora que hemos sentido el miedo cerca, estamos seguros que el *miedo* nos ve pequeños y fáciles para ser manejados por aquellos que quieren influenciar en cada uno de nosotros de manera positiva o negativa, nos pueden robar la energía.
    Mi propuesta es abrir nuestros espacios mentales para comenzar a construir una forma de estar cerca pero distanciados para convivir con la amenaza y de esa manera enfrentarlo y no tenerle miedo.
    La economía y la productividad esperan para reactivar el mundo y autosostenernos porque no sobreviveremos sin productividad individual para un colectivo próspero y que ayude resolver el tema de hambre y de preparación para un mejor mañana.
    Ya está bueno de aislamiento estos más de 100 días eran para aprender a manejar y reconocer que hay cosas que valen la pena y otras no. Y priorizar de una vez por todas para seguir avanzando en nuestro recorrido por la vida, que ademas es corta y siempre nos faltaran cosas por hacer cuando hayamos terminado nuestra vida útil.
    Todos nos volveremos viejos es lo único real y cierto……

    Entonces apresuremonos……..hasta pronto.

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